17/1/10

Coming Soon - El retrato de Dorian Gray


Dorian (Ben Barnes) es un joven noble que, tras el fallecimiento de su abuelo, hereda todo lo que posee éste, incluida una enorme mansión ubicada en Londres, por lo que Dorian se traslada allí. En ese lugar conoce a dos personas que cambiarán su vida: al Lord Henry Wotton (Colin Firth), un aristócrata vividor con una peculiar filosofía de vida, y a un reputado artista llamado Basil Hallward (Ben Chaplin) quien, encandilado por la belleza de Dorian, decide retratarlo. Poco después Dorian descubrirá que su alma ha sido plasmada en el cuadro, provocando que el que envejezca sea su retrato y no él. Dorian seguirá una vida de excesos y placeres mientras intenta evitar que nadie descubra su secreto, cueste lo que cueste.

Otra adaptación del clásico de la literatura del mismo nombre escrita por Oscar Wilde, como no he leído el libro, no puedo hacer comparaciones con respecto a la película, en cuanto a fidelidad y demás cosas. Esta película pudo verse en el pasado Festival de Sitges, y no se va a estrenar en España hasta marzo, pero como no es complicado encontrar copias de ella en calidad más que aceptable, me he atrevido a echarle un vistazo.

El principal inconveniente que he podido verle al film, es el bajón de ritmo que llega a tener cerca de la segunda mitad de la película, el principio comienza de forma interesante, con un inocente Dorian que llega a una gran ciudad que desconoce, y vemos como su actitud va cambiando, viéndose influido por las frasecillas de Henry Wotton, el cual predica el adulterio, el sexo desenfrenado, y los placeres fugaces. El ritmo en el que Dorian se va corrompiendo es el ideal y se sigue con curiosidad, sobretodo al aparecer el elemento sobrenatural del cuadro. Lo que más llega a fallar es la segunda mitad de la película, la cual se torna no mal contada, sino narrada con poco interés, y repitiendo algunos elementos contados con anterioridad, aunque acaba retomándose con un final más que aceptable.


En cuanto a su aspecto interpretativo, quizás lo más llamativo de la película, el protagonista Ben Barnes (Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian) está bastante correcto, sobretodo alrededor de la mitad del film, cuando su personaje debe transmitir cierta malicia, un papel que Barnes desempeña con mayor facilidad. Ben Chaplin (El Nuevo Mundo) interpreta correctamente al artista autor del cuadro, protector de Dorian y poco confiado, sin nada especial a destacar. El mejor del reparto con diferencia es Colin Firth (Love Actually), un personaje con matices muy bien interpretado y que resulta convincente al cien por cien. El reparto femenino es lo que más flaquea del film, aquí, mi querida Rachel-Hurd Wood (Solomon Kane) ofrece un papel algo insípido y poco aprovechado, no porque la chica no pueda hacerlo, precisamente. Rebecca Hall (Vicky Cristina Barcelona) llega a tener el mismo problema, aunque ofrece un papel mejor interpretado aunque no tan bien desarrollado por esa relación amorosa que puede resultar poco convincente.

Para acabar con demás aspectos técnicos del film, lo más destacable de ella es su ambientación, tanto en vestuario como en localizaciones interiores y exteriores, sin llegar a ser sobresalientes, sí que cumplen de sobras y crean la atmósfera correcta. En cuanto a la banda sonora, ésta no llega a cobrar demasiado protagonismo ni llega a ser algo destacable en cuanto a su composición. La dirección de Oliver Parker (Supercañeras) no es nada especialmente destacable, no llega a ser todo lo arriesgada que se podría y aunque tenga algunas cosas destacables, las escenas de Dorian torturado por sus recuerdos, por ejemplo, pero no plantea el final con la fuerza que se podría.

En resumen, una película prescindible, que se suma a la pila de adaptaciones que no llegan a valer la pena. Eso sí, ganas de leerse el libro dan, seguro que es más entretenido.


Nota: 4'5

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