22/2/09

Cubo de palomitas - El Luchador


Últimamente se oye el nombre de Mickey Rourke más de lo normal, y eso que llevaba más de 10 años desaparecido, hasta que fue recuperado en Sin City regalándonos un Marv cojonudo, y ahora a vuelto a lo grande, lo que podría ser su resurrección completa, aunque se le acabe de morir el chihuahua (en serio, su perro la palmó hace un par de días). Ahora su nombre es el más sonado para los Oscar y la verdad es que se lo tiene bien merecido, porque es un regreso cojonudo.

Randy Robinson, alias The Ram, fue la estrella más grande de la lucha libre en los 80, su combate contra la Ayatollah es recordado con fervor por sus fans y sus compañeros le respetan. Pero han pasado 20 años desde ese combate y Randy ya no es el mismo de antes. Somos testigos de su desgaste debido al ejercicio intensivo, a la ingesta de esteroides y a las brutales heridas producidas en los combates (que a pesar de ser combates simulados, se llevan siempre alguna que otra buena hostia). Desde el momento en el que Randy sufre un ataque al corazón empieza a replantearse su carrera, su vida amorosa con la stripper Cassidy y la falta de contacto con su hija Stephanie.

Me alegré al ver que este es uno de esos dramas en los que los protagonistas, a los pocos minutos de conocerlos en pantalla, acaban cayéndote bien, les compadeces y te dan lástima, pero al final acaban siendo como amigos tuyos. Absolutamente todos, de una forma u otra, son unos fracasados, unos perdedores, han tragado mucha mierda durante toda su vida, pero aun así no se rinden. Insisto en el excelente papel de Mickey Rourke, absoluto protagonista, muestra una total humanidad y se acaba comiendo la pantalla él solito. También vale la pena mencionar a Marisa Tomei, que está cojonuda también, aunque su papel le da menos para poder lucirse; lo mismo que Evan Rachel Wood, que lo hace bien, pero su aparición es casi fugaz.


Darren Aronofsky ha conseguido que una de sus películas me acabe gustando de verdad, opta por una dirección más de cámara en mano, sin los efectismos de Réquiem por un sueño o La fuente de la vida, y la verdad es que se agradece; no se corta un pelo con el contenido explícito de sangre y sexo, cosa que me parece genial; por no hablar de la forma de tratar, a nivel de guión, el tema de la lucha libre en EEUU, la gente volviéndose totalmente loca viendo a The Ram pelear (lo de la pierna ortopédica no tiene precio), el colegueo entre los luchadores y su particular forma de "ponerse en forma" a base de pastillazos. Aquí la banda sonora es muy escasa pero aparece siempre en forma de rock de los 80, Guns'n Roses, Möntley Crue, AC/DC,... que permite reflejar la nostalgia del protagonista por esa época (joder, si hasta juegan a la Super Nintendo). De verdad que una peli brillante, una de las candidatas al Oscar que no deberíais perderos.

Nota: 9

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