13/1/12

Cubo de palomitas - Drive


Sólo era cuestión de tiempo que la crítica de Drive saliera a la luz. Después del enorme revuelo que ha causa esta película en las redes sociales y la crítica norteamericana, no es de extrañar que muchos hayan esperado esta película como agua de mayo. Lo cierto es que, aunque tenía ciertas reservas hacia este film, lo esperaba con bastante expectación. Drive es arriesgada, intensa e hipnótica.

A partir de un planteamiento la mar de simple, pero igual de llamativo, en la que un conductor especialista en películas de día, que de noche es conductor de atracadores, tras conocer al amor de su vida se ve sumido en una trama de traiciones y asesinatos de la cual él es en parte responsable. Nicolas Wiedyn Refn es el que se ocupa de adaptar la novela del mismo nombre al cine, aunque su trayectoria de culto es bastante curiosa y llamativa (sobretodo por su peculiar punto de vista de los vikingos en Valhalla Rising), Refn se mantiene fiel a sí mismo con largos momentos de silencio, interpretaciones sosegadas y escenas muy visuales y contundentes. Es por ello que Drive quizá no pueda satisfacer a mucha más gente que los entusiastas del cine en general, ya que ésta es todo un homenaje a las películas de coches de los setenta y ochenta, sobretodo a nivel estético, donde las pintas del personaje de Ryan Gosling lo dicen todo. 


Aunque muchos puedan sentirse decepcionados con esta película debido a la simpleza de su trama, cosa que puedo entender, ya que ésta es bastánte típica, si no fuera por la preciosa historia de amor entre los protagonistas, muy visual, fácil de entender e idílica. Refn dedica muchos minutos a la pareja que conforman Gosling y Mulligan, muchas miradas de complicidad, sonrisas y diálogos la mar de secos (abundan los 'vale' y los 'bien'), que se complementan con la gran puntería musical de Clif Martínez para componer y los estupendos temas escogidos de carácter electrónico que posteriormente muchos querrán escuchar una y otra vez. Es por ello que la música juega un papel importantísimo en Drive, es la que se ocupa de definir la película, de transmitir esa sensación de extraño videoclip en ciertos momentos, aunque no por ello se abandona la historia, como el primer paseo en coche que hacen juntos Irene y el protagonista con 'The Real Hero' de fondo. Tampoco escasean las escenas memorables en el film, como el beso en el ascensor, del cual ya he hablado en mi top 7, la primera persecución del film, o ver a Ryan Gosling con la cara llena de sangre después de un tiroteo. Y ese es otro de los puntos fuertes del film y que sorprenden, aunque bastante consecuentes con el cine de Refn: su violencia explícita. Para algunos pueden resultar excesivos, pero lo cierto es que aumentan la sensación constante de inquietud que no puedes evitar sentir en gran parte de la película, debido a la frialdad del personaje de Gosling, sonriendo solamente cuando Irene está cerca y con quien realmente puede ser bueno. Obviamente Albert Brooks y Ron Perlman no podían ser menos, y como pareja de villanos resultan atractivos y carismáticos, muy del estilo de Los Soprano, en especial con Perlman, el malhablado mafioso al cargo de pizzería a la que nunca va nadie. Brooks se presenta como un villano más sosegado, pero que poco a poco se va tornando más salvaje, igual que el protagonista.

Una de las pelis del pasado año, que pasará desapercibida para mucha gente y que durará poco en taquilla, pero hay que verla. Y que no os engañe el trailer, no es Fast & Furious.


Nota: 9

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