19/8/09

Cubo de palomitas - Arrástrame al Infierno


Antes de nada, un pequeño inciso, quiero celebrar que esta es la entrada número 300 (¡AHÚH! ¡AHÚH! ¡AHÚH!) de este nuestro blog que tanto queremos. No vamos a petarlo con una fiesta ni nada, pero cuando he visto el contador de entradas pues como que me he emocionado un poquitín. Bueno, después de este paréntesis, volvamos al tajo.

Christine (Alison Lohman) lleva varios años trabajando en la misma sucursal bancaria, y pronto se le presenta la oportunidad de conseguir un importante ascenso, pero para ello debe conseguir que su jefe la tenga en cuenta en su lista. Decide intentarlo tomando más la iniciativa con los clientes, y la principal víctima es la Sra. Ganush (Lorna Raver), una anciana gitana que está a punto de perder su casa a menos que Christine le consiga un retraso del pago de la hipoteca. Pero Christine se niega, lo que provocará la ira de la gitana, lanzándole un mal de ojo que la condenará al Infierno en cuestión de días.

Ante todo, conviene considerar esta película como un regreso a los orígenes por parte de Sam Raimi (Spider-man), el director del film, el cual se hizo famoso en los ochenta con la trilogía de Posesión Infernal, que para quien no las haya visto, básicamente es una trama de terror con escenas totalmente absurdas y delirantes, basadas en el asco y el desconcierto. Es por ello que el cine de Raimi de los orígenes llega a gustar a un público limitado, y ocurre también con esta película, dirigida a esos fans de sus primeras películas. Aquí nos encontramos con una historia de terror bastante corriente, la protagonista es maldecida, chica ve cosas raras, chica se asusta, chica consulta a un vidente, vidente se asusta de lo que vé, chica ve más cosas raras, chica se asusta más, chica intenta salvar su alma,... Pero aquí la trama llega a estar bien llevada, haciéndose entretenida sin producir desinterés, por lo que no llega a sostenerse simplemente por las escenas de sustos, que las hay, y a patadas. Desgraciadamente el final es increíblemente previsible.


Es por razones vinculadas con el estilo de la película por las cuales no es recomendable ver si no sabéis a lo que váis, en este caso una película de Sam Raimi. Aquí se mezclan escenas totalmente dramáticas con escenas de terror muy estúpidas, algunas incluso de dibujo animado (para los que la hayan visto: yunque), y otras absolutamente delirantes, como ese pañuelo asesino, o el macho cabrío que insulta. Aquí se aprovechan (y se agradecen) muy bien los efectos especiales artesanales, tanto el maquillaje como los animatrónicos están muy conseguidos y valen mucho la pena, al contrario que con los digitales, los cuales en algunos momentos dan bastante pena, salvo cuando juegan con las luces y sombras, que dan el pego. Aquí alegra ver también las buenas interpretaciones de los protagonistas, sobretodo Alison Lohman, que básicamente lleva la película ella sola, y muy bien. Lorna Raver también hace un buen papel como perseguidora psicópata, y Justin Long como novio de la protagonista también cumple sin demasiados problemas.

Afortunadamente cabe destacar la banda sonora del film, que aquí tiene un papel muy importante, y teniendo en cuenta que la película se basa en los sustos visuales acompañados de música estridente, es completamente normal. Una música de violines bien compuesta y que no desentona con la película. En definitiva, un film el cual no os debéis perder si esperáis reiros más que asustaros, ya que no da miedo, pero molar mola muchísimo.


Nota: 6'5

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