13/10/11

Sitges 11 - Día 1


Como cada año, ya estamos en pleno Festival de Sitges, y aunque mi asistencia al festival ha sido bastante reducida (sólo he podido visionar dos películas), eso no me ha impedido disfrutar del festival y de su ambiente freak, como sucede cada año. La primera de las pelis que pude ver, concretamente el pasado sábado 8 a las 12.15, fue Verbo, la ópera prima de Eduardo Chapero-Jackson (no, no es su nombre artístico). Eduardo se ha hecho bastante popular en el mundo del cortometraje por dirigir y escribir varios de ellos la mar de interesantes y con un buen dominio del tempo y los personajes. Un claro ejemplo de ello son sus dos primeros cortometrajes: Contracuerpo y Alumbramiento; habiéndose hecho especialmente popular con el segundo. Un par de años después rodó otro cortometraje en inglés llamado The End, un film futurista con esencia de western. Es por ello que su primera película era bastante esperada por muchos, sobretodo teniendo en cuenta que se trataba de un film fantástico de presupuesto razonable y con un reparto famoso. Pero siendo sinceros el proyecto de Chapero-Jackson le ha salido bastante mal. 

Para quien no conozca este film, Verbo cuenta la historia de Sara (Alba García), una quinceañera que se siente incomprendida y sola, tanto en casa como en el instituto. Es por ello que se pasa gran parte del tiempo buscando a un graffitero llamado Líriko (Miguel Ángel Silvestre) que nunca se deja ver, y que parece ser que no para de dejarle pistas por toda la ciudad. Lo que Sara no sabe es que quizá Líriko y su mundo no sea tan corriente como cabría esperar.

Tomamos como referencia una clásica historia muy vinculada al ciclo del héroe (protagonista se siente aislando de su mundo, descubre uno nuevo, debe superar unas pruebas para salvar ese mundo o pertenecer a él, las supera, y después vuelve a su antiguo mundo, sintiéndose realizado), pero Chapero-Jackson se lo pasa por el forro cuando más falta le hace. Asistimos a un primer acto excesivamente largo, con Sara buscando y siguiendo las pistas de Líriko para encontrarle, mientras los problemas en casa y el colegio se van agravando con el tiempo. Aunque el desarrollo de este primer acto no está mal, la excesiva voz en off hace que estas secuencias se vuelvan difícil de soportar y para cuando Sara ha conseguido entrar en el mundo de Líriko, sólo esperamos que eso signifique que el film se va a tornar interesante, pero no. Es a partir de ese momento cuando la película se viene abajo. Los personajes de ese mundo dialogan con Sara mediante rimas, y ninguna de ellas queda bien porque no están rapeando, trata esos diálogos de forma demasiado convencional y hace que queden demasiado ridículos. Durante ese segundo acto, Sara deberá superar tres pruebas, el problema es que esas pruebas no llegan a suponer un peligro realmente palpable para el espectador, y además su planteamiento es demasiado poco atractivo. Para cuando el film llega a su conclusión, sólo quieres que la película termine cuanto antes y que se resuelva todo. 

La puesta en escena y el tratamiento de las escenas tampoco ayuda, Eduardo no consigue que las secuencias resulten interesantes aprovechando recursos de cámara o planos más dinámicos (salvo en la prueba de la discusión consigo misma), por lo que no consigue dotar de algo especial a esos momentos. Como parte positiva, el reparto en general está más que cumplidor (Alba García se marca un papel protagonista muy notable para ser su primer trabajo), por lo que no todo se vuelve todo lo bochornoso que podría ser. El diseño de producción resulta bastante atractivo (sobretodo a nivel de iluminación y color) y los efectos digitales y las escenas animadas son de un buen nivel, por lo que han sabido exprimir bien su presupuesto.

Desgraciadamente, el post-screening fue bastante más interesante que la película en sí, ya que aparte del director asistieron también los actores protagonistas, bastante receptivos y sinceros. A Chapero-Jackson ya le vi dando una charla el año pasado y estaba igual que el otro día, tímido y frágil, por eso es difícil enfadarse con él por haber hecho un cortometraje demasiado largo y con poca sustancia. Da la impresión de que esa mezcla de cosas aleatoria que es Verbo haya sido producto de su inseguridad y de querer poner lo que le gusta al tuntún. Esperemos que haya aprendido la lección y que su próximo proyecto sea algo más sencillo y que esté más a su alcance, porque aquí se ha arriesgado demasiado, y le va a pasar factura.

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