4/7/10

Cubo de palomitas - Ágora


Siglo IV de nuestra era, Alejandría es la capital más importante de Egipto, por aquel entonces perteneciente al Imperio Romano. La ciudad cuenta con la biblioteca más impresionante del mundo y allí se encuentra Hipatia (Rachel Weisz), la única filósofa del lugar. El Imperio ha recibido al cristianismo como religión oficial y la lucha entre cristianos y paganos es cada vez más intensa.

La primera gran superproducción de Alejandro Amenábar, que recibió 7 premios Goya de entre 13 a los que fue nominada. Tras haberla visto, puedo decir que todos están más que merecidos. La película posee en su guión unos buenos niveles de interés y emoción gracias a sus protagonistas, ya que Hipatia no es la protagonista absoluta. Grandes acontecimientos ocurren a lo largo de la película e Hipatia es una víctima que se encuentra enmedio de todo el conflicto. En la película se encuentran también otros dos personajes que juegan papeles muy importantes en el desarrollo de la historia y que luchan por conseguir el amor de Hipatia: Davus (Max Minghella) y Orestes (Oscar Isaac). El primero de ellos es un esclavo que traiciona a su propia ama tras sentirse rechazado, y Orestes es un alumno de Hipatia que también resulta rechazado, pero aun así no se aparta de ella. Puede llegar a decaer un poco el ritmo de la película debido al tratamiento de una de las tramas de la película, la hipótesis de que Hipatia descubriese el modo de rotación de La Tierra tal y como se conoce actualmente, por lo que para el espectador la solución está delante de sus narices, cosa que puede llegar a frustrar que la protagonista no vea una solución que nos parece obvia.


Amenabar muestra capacidades de sobra para manejar una superproducción, se han conseguido planos secuencia realmente sobresalientes, como el primer acercamiento desde un plano generalísimo de La Tierra, que se va acercando lentamente hasta la biblioteca de Alejandría, siendo este lugar el centro del universo del film de forma constante, y Amenabar no deja de recordárnoslo recurriendo al mismo plano general de La Tierra cada X tiempo, al igual que los recurrentes planos cenitales cuando grupos de distintos credos luchan entre sí. Las secuencias de acción son siempre multitudinarias y se resuelven bastante bien siguiendo no sólo a los protagonistas sino a demás personajes que pululan la escena, ya que el objetivo es mostrar la crueldad de la situación, es por ello que también se muestran los golpes con mucho realismo.

La dirección artística y de fotografía es sobresaliente, a destacar una gran labor de escenografía que consigue meterte en el film con facilidad y no sacarte de allí. El vestuario también es una labor muy a tener en cuenta por su buenos resultados. El aprovechamiento de la luz natural en exteriores es digno de mención y la forma de aplicar la luz en las escenas nocturnas para que parezca real también es algo muy a tener en cuenta. La banda sonora corresponde adecuadamente con el tono de la película, con un tratamiento más dramático y melancólico que épico e intenso, transmitiendo mayor sensación de tristeza en la mayor parte de la película.

El reparto se encuentra a un nivel más que notable, sobretodo Rachel Weisz en su papel protagonista. Oscar Isaac (Red de mentiras) y Max Minghella (El arte de estrangular) se encuentran también en un nivel muy similar a ella, sobretodo Minghella, quien tiene el papel más difícil de todos y lo consigue manejar estupendamente.

En definitiva, una notable película que vale la pena ver, a nivel técnico encontramos algo sobresaliente al igual que interpretativo, aunque su mayor fallo es su sensación de volverse un tanto repetitiva ya habiendo avanzado el film, ya que el esquema de gran parte de los acontecimientos es el mismo.


Nota: 8

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