11/10/10

Cubo de palomitas - Airbender: El último guerrero


En un mundo donde ciertos seres humanos tienen el poder de controlar uno de los cuatro elementos esenciales, la Nación del Fuego toma el control sobre las otras tres naciones, habiendo aniquilado a la Nación del Aire, ya que, como cuenta la leyenda, el Avatar se encarna en un maestro del aire al azar cada generación, siendo el único ser del mundo capaz de dominar los cuatro elementos. Cuando los hermanos Katara (Nicola Petz) y Sokka (Jackson Ratchbone) encuentran envuelto en una enorme capa de hielo a Aang (Noah Ringer), el último maestro del aire vivo, el príncipe Zukko (Dev Patel) anda en la búsqueda de este Avatar, para poder así recuperar el honor y poder volver a su hogar.

Con previsiones de haber podido ser uno de los bombazos de este verano, la nueva película de Shyamalan fue atacada muy duramente por la crítica (sobretodo la estadounidense), y su inversión en taquilla no fue tan grande como se esperaba. Ahora puedo decir que los palos que se llevó esta película han sido bastante exagerados en algunos puntos, aunque sí que la película tiene ciertos defectos que no la hacen tan disfrutable como cabría esperar. Primero de todo, nos encontramos ante un film de corte bastante infantil, y aunque se han respetado bastantes cosas de la serie en la que se basa (aspecto visual, argumento, etc.), los personajes están poco trabajados, en especial Sokka y Aang, aunque las motivaciones de Aang se muestran y se comprenden, no están manejadas con la suficiente fuerza. De esta forma, el personaje más interesante de todos acaba siendo el príncipe Zuko, quien aunque no es un villano por naturaleza, sino sólo circunstancial, y es que Aang ya lo dice en cierta escena de la película: "Podríamos haber sido amigos." Lo que le da mejor empaque al personaje darse cuenta a lo largo del film, que esa frase es cierta. Hay que mencionar también esa escena no muy bien resuelta que es cuando Aang consigue escapar por primera vez de las garras del príncipe Zuko y se reencuentra con los hermanos, Aang les dice que ha de regresar a la Nación del Aire, y ellos inmediatamente aceptar acompañarlo, estando demasiado de acuerdo ambos, cuando está claro que el que debería poner cierta resistencia es el hermano mayor.


En cuanto al reparto, la que mejor sale parada del trío protagonista es Nicola Petz, su interpretación es la que tiene mayor credibilidad de todas y tiene un personaje sufientemente interesante. Noah Ringer no sale tan bien parado de esto, aunque muestra bastante habilidad en las escenas de lucha, lo cierto es que opta por dar una actuación demasiado triste, muchas veces con cara de susto y desesperación, cuando un poco más de alegría no le vendría mal. En el caso de Jackson Rathbone, este chico simplemente no resulta convincente, tirando en muchos casos de estar sobreactuado. A destacar positivamente a la pareja de villanos, Dev Patel y Shaun Toub, quien interpreta al tío de Zuko, se nota que es un actor con experiencia y crea un personaje empático y respetable.

Visualmente es una película con mucha fuerza, su dirección artística es sobresaliente (sobretodo en cuanto a vestuario), los entornos le dan mucha belleza a la imagen y los efectos especiales son de alto nivel, sobretodo en todo lo referente al agua. Por desgracia, se nota que Shyamalan no tiene mucha experiencia en esto de las escenas de acción; aunque los duelos entre elementos están muy bien resueltos y gozan de cierta belleza, los combates multitudinarios (sobretodo el primero), todos ellos rodados en planos secuencia, cosa que en un principio es una gran idea, carecen de cierta coreografía en el fondo, mientras que se sigue el foco de acción principal, da la sensación de que el fondo se queda parado cuando la cámara no mira, lo que le resta espectacularidad al film. Por suerte esto se va solucionando según avanza la película.


Por último, cabe destacar, y en gran medida, la banda sonora de la película, compuesta por James Newton Howard, el compositor fetiche de Shyamalan, quien aquí hace un trabajo maravilloso, sobretodo con el tema final del film. Aquí la música juega un papel importantísimo, se ve claramente como Shyamalan opta porque la música siga su curso y termine por sí misma en lugar de hacer que termine antes para recortar el plano, esto hace que la música tenga su propio protagonismo.

En definitiva, no es tan mala como se ha dicho, acaba siendo un producto, aunque bastante infantil en muchos sentidos, bastante interesante, se merece que le den una oportunidad.

Nota: 5'5

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