31/12/11

Cubo de palomitas - The Artist


George Valentin (Jean Dujardin) es un popular actor de cine mudo que se queda prendado de una aspirante a actriz llamada Peppy Miller (Bérénice Dejo). Con la llegada del cine sonoro, Peppy irá haciéndose notar en Hollywood, mientras que George, que se niega a aceptar la imposición del sonoro y sigue realizando películas mudas, ve como su fama se va desvaneciendo poco a poco.

The artist es una de esas películas que en un primer momento llama la atención de cualquier cinéfilo, rodada en blanco y negro y muda, es una apuesta la mar de arriesgada que viene de la mano de Michel Hazanavicius (director francés casi inédito en España), quien construye un auténtico homenaje al cine clásico. Esta película resulta un éxito rotundo, no sólo por lo bien que resultan todos sus elementos, sino porque sale con éxito de esa peligrosa encrucijada. Nos encontramos ante una tragicomedia muy clásica para lo que respecta a películas ambientadas en la meca del cine y que recuerda bastante a Cantando bajo la lluvia: protagonista demasiado orgulloso cae en picado poco a poco hasta que llega a la conclusión de que lo que debe hace es renovarse o morir. Todo esto se explica de forma bastante accesible gracias a unos ocasionales intertítulos (menos de una treintena, lo cual está bastante bien) y una música que va amoldando el drama de la narración y que sabe aprovechar muy bien los silencios.


Jean Dujardin se muestra como un protagonista agradable, en muchas ocasiones divertido, pero que acaba viendo que el mundo se le echa encima. La química entre éste y Bérénice Dejo es extraordinaria, y como prueba de ello es el primer momento íntimo de ambos, cuando coinciden en un rodaje y el plano tiene que repetirse varias veces porque Valentin es incapaz de concentrarse teniendo a Peppy cerca. Por supuesto, el reparto secundario también es otro punto a favor, sobretodo porque tira de una plantilla de actores bastante conocida y que sorprende que estén en una película europea de este calibre, pero que le da un aire internacional. El caso más claro es el de John Goodman, quien interpreta a un productor de Hollywood amigo de George, pero que es el primero en rendirse ante el triunfo del cine sonoro. Goodman sabe imprimirle un carisma al personaje que le viene muy bien, complementando su presencia física. Curioso el papel de James Cromwell, quien interpreta al mayordomo de George, quien no sabe dedicarse a otra cosa y se niega a abandonar a su jefe. Y por último mencionar al perro de George, quien es el principal punto cómico del film, y cobra protagonismo en ciertas secuencias clave, recordando en muchas ocasiones a Milú, el perro de Tintín.

Ya para acabar y no destapar mucho más, añadir que no es una película que quizá se atreva a ver todo el mundo, porque ver una peli muda siempre da algo de miedo, pero The Artist resulta ser una película preciosa, tierna y respetuosa con el cine en el que se inspira.


Nota: 9

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