19/8/10

Cubo de palomitas - El protegido


David Dunn (Bruce Willis) es el encargado de seguridad de un estadio de fútbol universitario que sufre un terrible accidente de tren donde él es el único superviviente. Poco después, un coleccionista de comics llamado Elijah Price (Samuel L. Jackson) se interesa por él e intenta convencerle de que ha sobrevivido al accidente porque tiene superpoderes. David empezará a considerar esa posibilidad tras darse cuenta de que nunca se ha hecho daño ni ha sufrido enfermedades...

Después de saltar a la fama en el 96 con El sexto sentido, M. Night Shyamalan consiguió superarse con esta cinta de tintes sobrenaturales, que enfoca el tema superheróico de forma madura y emotiva. Esta película da lo mejor de Shyamalan, con ese brillante plano secuencia inicial desde la perspectiva de una niña, el momento en el que Elijah consigue su primer comic, o todos los momentos tensos y dramáticos que hay entre David, su mujer y su hijo. Shyamalan, quien también firma el guión, a diferencia de muchas de las películas de superhéroes, se centra en la incógnita de por qué David es diferente a cualquier ser humano, hechos traumáticos que no recuerda y demás secretos. Envuelve a los dos personajes protagonistas en un aura de misterio donde nada es lo que parece. Y sí, la historia también viene con giro final, aunque esta vez no es tan inesperado como su anterior película, pero está claro que es totalmente consecuente y funciona.


El reparto es otra de las partes cruciales de esta película. Samuel L. Jackson se encuentra ante el papel quizás más reconocible y carismático de toda su carrera, una némesis del protagonista, de infancia difícil y carácter introvertido, consigue darle una solidez y una contención brutal. Bruce Willis consigue darle la humanidad necesaria a su personaje para que todas las reacciones de éste con respecto a su condición, resulten suficientemente creíbles. Robin Wright Penn (Forrest Gump) también se encuentra al nivel de los protagonistas, aunque su papel sea algo menos creíble, sobretodo en cuanto a la forma que tiene de expresarse, llega a hablar demasiado. Spencer Treat Clark, quien interpreta a Joseph, el hijo de Willis en la película, es quizás quien tiene el papel más difícil de todos, el más frágil, ya que es quien representa la parte que está más confundida de toda la historia (prueba de ello es la escena de la pistola en la cocina), no sabe cómo afrontar una situación que sólo tenía cabida en su imaginación.

Otra parte a destacar de esta película es su banda sonora, compuesta por el ya recurrente en los films de Shyamalan, James Newton Howard. Una música tensa, poco orquestral, que consigue darle el toque fantástico justo para la película, de apariencia bastante realista.

En fin, la más imprescindible película de Shyamalan, estupendamente bien narrada, y con unos personajes brillantes. Quizás la mejor película de superhéroes que he visto nunca.


Nota: 9'5

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