15/11/09

Cubo de palomitas - Pleasantville


David (Tobey Maguire) es un joven pringao cuyo mayor mérito que posee en esta vida es saberse todos los detalles de su serie de televisión preferida, Pleasantville, la típica sitcom familiar de los años 50, la cual esta noche se emitirá una maratón que David no piensa perderse. Tras una disputa con su hermana Jennifer (Reese Witherspoon), el mando del televisor se rompe, un reparador de televisores le regalará a David un mando especial. Es entonces cuando, al probarlo, David y su hermana se trasladan a la serie Pleasantville auténtica, y tendrán que hacerse pasar por los hijos protagonistas hasta que consigan volver a casa.

Película con poco más de 10 años a sus espaldas, dirigida, producida y escrita por Gary Ross, toda una muestra que de una idea sencilla llevada con cierto estilo personal y muchas ganas puede salir una buena película que transmite encanto especial, como las de antaño. El gran acierto de la película es el carisma que poseen sus personajes y la historia en sí, llena de momentos y detalles que arrancarán una sonrisa a más de uno y que provocarán cierta identificación. El protagonista, David, se crea como el típico freak tímido que luego se va convirtiendo en un héroe que al final hace lo correcto, esto acompañado con una notable actuación de Tobey Maguire (creo que en el único papel que ha conseguido caerme bien); al igual que el personaje de Jennyfer, la hermana, que también realiza un buen papel y presentándose como la típica hermana golfa y medio delincuente, también consigue caer bien. Bueno, a decir verdad, todos los personajes protagonistas del film, experimentan un cambio a lo largo de la película y acaban evolucionando, para bien o para mal, debido ciertamente a que esta película habla del cambio, de la transformación de una ciudad cuando se presenta algo nuevo que rompe la monotonía. De esta forma, aunque la película comienza siendo una comedia corriente, se acaba convirtiendo en todo un drama que funciona a la perfección y no se vuelve pesado.


Es curioso el elenco de actores que hay a lo largo de la película, a pesar de ser una película que en su momento no tuvo nada de éxito, en el film aparecen William H. Macy (Fargo) como padre los protagonistas, Joan Allen (trilogía Bourne) como la madre, Jeff Daniels (Buenas noches y buena suerte) como dueño de la hamburguesería que oculta su vena artística, etc. Entre algunos papeles menores como Paul Walker y Marley Shelton (Planet Terror), entre otros. Todos ellos hacen buenas interpretaciones y le dan cierta diversidad a la película que le hace mucho bien.

Otro detalle importante son los efectos visuales que tiene el film, ya que sufre una transformación progresiva del blanco y negro al color, ya que se supone que cada persona de Pleasantville que descubre una sensación o un sentimiento nuevo, lo que desean de verdad, se vuelven de color, lo que en un principio, en el pueblo se considera una anomalía que debería ser erradicada. Con un claro toque que puede recordar a Sin City, aquí se usa como recurso narrativo, ya que la película menciona eso, y no es simplemente un recurso estético (que también), lo que hace que visualmente la película tenga también su toque visual, y no sólo argumental.

Y os preguntaréis ¿qué le falta a esta película para que no llegue a ser perfecta? Pues quizá sufra de algún cambio de ritmo hacia la última media hora que no le hace demasiado bien, ya que esa última media hora es realmente importante para la trama, o que no posea la grandeza de otros clásicos, pero creo que eso irá cambiando con el paso de los años, que yo lo sé. Quizá otro inconveniente sea que no posee una banda sonora que recubra de grandeza la película, la que tiene no está del todo mal, pero solo es eso, que está bien. Pero bueno, una muy recomendable película, llena de detalles divertidos (y dramáticos, claro está) y con una gran historia (aunque al fin y al cabo, en esencia, es la de siempre) que se deja ver una y otra vez.


Nota: 8'5

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