2/11/11

Sesión doble - Paranormal Activity y Paranormal Activity 2

Ahora que se acaba de estrenar la tercera parte de la inesperada saga Paranormal Activity, me ha parecido un buen momento para darles una oportunidad a las anteriores, saber por qué causan tanto entusiasmo y, con el paso de los años, siguen funcionando en taquilla. Y creo que he entendido por qué.

Paranormal Activity

Katie (Katie Featherson) y Micah (Micah Sloat) son una pareja que viven juntos y que un buen día se ponen de acuerdo en utilizar una cámara de vídeo para grabar los sucesos paranormales que ocurren en su casa, ya que Katie lleva años atormentada por una especie de fantasma que la asusta por las noches y que no para de acosarla vaya a donde vaya. Micah intentará solucionar el problema a su manera, pero no se da cuenta de que lo que hace es cabrear más al fantasma.

Me ha sorprendido gratamente este film, básicamente porque no soy para nada fan de las películas que tiran del recurso de la cámara en mano y la grabación amateur, porque cuando pretenden que todo ello resulte real, tu ya vas con el chip puesto de que es ficción. Pero lo cierto es que este primer film reúne los requisitos necesarios para que te olvides de que estás viendo una película y realmente parezca una grabación casera. El primero de todos es que estamos ante un reparto totalmente desconocido, lo cual ayuda muchísimo, además de que ambos personajes son llamados por su nombre real, lo que garantiza en cierta manera que se metan más en el papel. Lo siguiente es la estructura de la película. Aquí el director Oren Peli se salta la norma de que cada escena debe aportar algo nuevo, una nueva información del espectador. Paranormal Activity combina escenas donde hay sucesos extraños con escenas donde no necesariamente tiene que pasar algo. Los protagonistas discuten lo que pasó anoche o siguen viviendo su vida, o simplemente se componen un par de planos donde parece que va a suceder algo que finalmente no ocurre. Lo tercero es que es una película muy sencilla, hecha con pocos medios y con unos efectos especiales muy discretos y funcionales: lámparas que se balancean, sábanas que se levantan y puertas que se abren y cierran solas. Todo ello acompañado por unos efectos de sonido muy realistas que mantienen esa sensación de que estás viendo algo que podría estar ocurriendo realmente, por no hablar de que la película carece totalmente de música, así que no nos encontramos ante ningún susto que se apoye en esa herramienta.


Si todo esto se acompaña con una notable interpretación de Katie Featherson y de Micah Sloat, aunque el personaje del segundo sea especialmente insoportable por su cabezonería y mal sentido del humor, es cierto que la labor de los actores cumple un papel crucial. Como inconveniente principal, la estructura de la película es demasiado irregular, por lo que he dicho antes de que no todas las escenas aportan algo esencial para la historia, lo que puede llegar a ralentizar un poco el film; igual que los abundantes fundidos a negro para pasar de escena a escena, llegando a resultar un tanto molestos.

Una curiosa película de terror que no se ciñe a las concesiones del género y que consiguió poner de moda el falso documental para narrar género. No es lo más de lo más, pero resulta interesante y algún que otro susto os váis a llevar. Por cierto, recomiendo ver la versión (al menos el final) de 2007, aunque la que más abunda es la de 2009, su final me parece mucho más convincente y más a tono con la película.

Nota: 5'5

Paranormal Activity 2

Dos meses antes de lo sucedido en la primera película, poco después de que Kristi (Sprague Grayden) y su familia se muden a una nueva casa, son víctimas de vandalismos en su casa, por lo que deciden instalar varias cámaras de vigilancia en el salón, la entrada, la piscina y el dormitorio del bebé. Lo que no saben es que el origen de esos actos no son humanos.

A decir verdad, esta segunda parte me ha parecido bastante mejor aprovechada que la primera. Aunque ya no cuenta con el factor sorpresa de la primera película, donde no sabías exactamente con qué te ibas a encontrar, se consigue distanciar lo suficiente de la original para poder aportar ciertas variaciones, como la ironía dramática y las referencias al primer film (reaparecen los personajes de Katie y Micah como secundarios), al igual que también se tira de cámaras fijas con planos muchos más abiertos, dándole un ritmo más reposado al film, y se quiera o no, más inquietante. En algunas escenas se combina con lo que graba la hija mayor en su handycam, por lo que los momentos cámara en mano no se dejan de lado, pero sí que están más dosificados.



Otra de las razones por la cual la película me ha parecido más acertada, es la variedad de personajes y la empatía que sientes hacia ellos. Aquí todos los personajes pueden llegarte a caer medianamente bien, y el escéptico de la función no se comporta como un capullo. Además de que incluir un bebé y un perro en el pack, hacen que muchas de las escenas se apoyen en ambos y le den un aire más inquietante a ciertas escenas, ya que supuestamente los niños pequeños y los animales tienen más sensibilidad a la hora de percibir seres fantasmagóricos, de forma que veremos en ocasiones como el perro se pone a ladrar a la nada como loco, que el bebé se quede mirando a un punto fijo.

Muchos de los sustos están mejor aprovechados en esta película, como el bebé saliéndose de la cuna o juguetes que se mueven solos cuando la madre no mira. Muchas de las escenas de miedo suceden en el cuarto del niño, por lo que la sensación de incomodidad se amplifica en cuanto la película pasa a ese espacio (y que haya un espejo enorme en ese cuarto también ayuda).

En definitiva, una secuela superior a la original en muchos aspectos y que consigue no volverse especialmente repetitiva, manteniendo las referencias justas a la original.

Nota: 6'5

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